sábado, 16 de febrero de 2013

CONFORMISMO O COMPROMISO.


Cuando uno lleva una venda en los ojos que no le permite ver se siente inseguro, tiene miedo y su dirección es una incógnita. Puede fiarse de la persona que gritando le dice: “Aquí, aquí, sigue mi voz... ¡Cuidado con el escalón!... Sube esa acera... A tu izquierda... ¡No, no, la otra!...” pero seguro que al final termina chocando con algo o cayendo por alguna escalera. Si en ese momento uno es tan sumamente necio de no liberar su vista, deshacerse de la venda que le oprime y le perturba, y decide seguir escuchando esa voz que le ha hecho lastimarse es que no tiene voluntad ni pensamiento propio. Cuando uno llega a esta situación debe plantearse dos cosas: primera, que no debería haberse vendado los ojos y segunda, si lo ha hecho, debe tener la inteligencia suficiente para armarse de valor y, a pesar de todas las voces que claman que no lo haga, arrancarse la venda y ver el mundo tal y como es. En el momento en que lo haga (si es que lo hace...) descubrirá cosas como desolación, problemas, pena, infancias rotas, manipuladores y circunstancias injustas, corrupción (y no solo inmobiliaria, también de sentimientos y sueños), personas como Hitler, Stalin, Bin Laden, miles de enemigos que la humanidad ha tenido a lo largo del tiempo, y un sinfín de hechos deprimentes que, si no se lucha contra ellos, nunca tendrán solución. Pero también podrá ver el amor interminable que existe entre unas personas y otras, el afán de progreso de la humanidad, personas como Marie Curie, Martin Luther King, Gandhi, la Madre Teresa (y tantos otros que podrían ser mencionados) que lucharon a su manera contra las injusticias que los propios seres humanos hemos ido creando y una infinidad de cosas positivas y por las que sí merece la pena luchar, acabar con lo malo, quitarse la venda, gritar “Yo sí puedo” y seguir adelante.
Imaginemos cuántas personas cobardes y que ya han renunciado a conseguir un mundo mejor existen ahora mismo. Si todas esas se quitaran la venda que les permite fugarse y alejarse de los problemas, tal vez conseguiríamos una digna mejora de lo que llamamos Sociedad. Si en vez de evadirse de la realidad, arrojaran esa tela de mentira, odio y manipulación y consiguieran que sus voces se escucharan por encima del ruido que las deforma, la situación actual sería muy diferente. Junto con los que sí luchamos y tiramos ese vendaje hace mucho o que ni siquiera nos lo pusimos, todas esas situaciones que les asustan, las escaleras invisibles, las voces que les mandan porque simplemente no pueden no obedecerlas (ya que han renunciado a escucharse a sí mismos) y cada una de las cosas que quisieron evitar en su momento en un acto de cobardía, temor o evasión tendrían solución, podría lucharse contra ellas. Si lo hiciéramos todos juntos y de la mano, las generaciones futuras no tendrían la necesidad de más vendas. Persona más persona, sueño más sueño. Solo así se conseguirá una sociedad honesta, íntegra y sin oscuridad.

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