“Vamos ya con el parte meteorológico” Esta frase suele ser
la que se pronuncia tras la finalización de cada telediario en las diferentes
cadenas de nuestra televisión. No sé qué les parecerá a ustedes, pero a mí se
me ponen los pelos de punta cada vez que la escucho. Es como un poco de azúcar
para pasar una pastilla que nos cuesta tragar. ¿No lo ven así? Yo les explico:
tras haber estado casi una hora clavados en el sofá de casa (cómodos y
calentitos, todo hay que decirlo) viendo las penurias y los desastres mundiales
y haciendo que empatizamos con esas pobres almas desahuciadas, en guerra ó sin
recursos para poder ingresar en una universidad pública, nos ponen cuatro
mapitas con unos cuantos soles y otras tantas isobaras y parece que toda esa
empatía se disipa. Las cadenas (sobre todo algunas, no hace falta dar nombres)
saben perfectamente que tras todo el sufrimiento, lo que la población necesita
es algo que les entretenga, para que olviden todo lo que han visto en las noticias
y no tengan otro tema en el ascensor que el tiempo. Con la que “está cayendo”,
¿cómo es posible que nos dejemos engañar por un periodista experto en
meteorología que, con una predicción (excesivamente larga), pretende diluir las
preocupaciones que de verdad deberíamos tener?
Los males de nuestra sociedad son conocidos por todos (en mayor ó menor medida) y no voy a perder tiempo en citarlos todos (no acabaría nunca) por lo que me limito a poner sobre la mesa la siguiente cuestión: ¿De verdad somos tan “borreguitos” para no darnos cuenta de que nuestros líderes (mal llamados así) tergiversan absolutamente todo y tienen un millón de mecanismos, el tiempo en este caso, para entretenernos y que no nos centremos de verdad en lo que realmente importa?
Los males de nuestra sociedad son conocidos por todos (en mayor ó menor medida) y no voy a perder tiempo en citarlos todos (no acabaría nunca) por lo que me limito a poner sobre la mesa la siguiente cuestión: ¿De verdad somos tan “borreguitos” para no darnos cuenta de que nuestros líderes (mal llamados así) tergiversan absolutamente todo y tienen un millón de mecanismos, el tiempo en este caso, para entretenernos y que no nos centremos de verdad en lo que realmente importa?
Y luego los locos son los “perroflautas” del 15-M, los
profesores y estudiantes que se ponen en huelga “por vaquería” ó los que luchan
todos los días para alimentar a sus hijos, ya que “no tienen trabajo porque no
quieren”... Piénsenlo.
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