“La naturaleza bien ordenada, contemplada por un hombre bien
ordenado; he ahí lo poéticamente bello.”
Joseph Joubert.
Joseph Joubert.
Hace casi 14
millones de años que el hombre apareció en este mundo verde y lleno de agua,
extraño en su naturaleza de planeta y, de momento, el único capaz de albergar
vida. Pensemos esto con detenimiento: “... el único capaz de albergar vida.”
Esta frase, de por sí, debería provocar, al menos, un estremecimiento a
cualquier persona que la leyera. ¿Lo ha causado en usted? Si es así me alegro,
porque significa que opina igual que yo y no le hace falta leer más para saber
cuál es mi postura. Si no lo ha hecho, háganos un favor a todos y siga leyendo.
Empecemos con la siguiente pregunta: ¿Qué hubiera sido del hombre sin la naturaleza?... Difícil de contestar, ¿verdad? ¿Ahora intuye por dónde voy? Si no conoce la respuesta o no la quiere admitir, yo se la daré: Nada. Absolutamente nada.
El hombre en sí mismo es naturaleza y si esta no hubiera existido, nosotros tampoco. Gracias a un hecho extraordinario (llámelo Dios, si quiere) en este planeta, al que creo que toda la raza humana considera “su hogar”, se dieron las características necesarias para que, no sólo apareciera el hombre, sino un sinfín de vidas iguales o incluso más importantes que las nuestras (Exacto, no somos el ombligo del mundo) y sin las cuales nosotros ni siquiera tendríamos la oportunidad de respirar.
Sí, la naturaleza nos dio la vida en un principio y, si esto le parece todavía insuficiente, piense en todo lo que nos ha dado después. Y por favor, no sea materialista y piense solo en capital natural. Piense en el arte, por ejemplo: la literatura, la pintura, escultura y arquitectura...; piense en esos paisajes bellos, con toda su perfección, que inspiraron en su momento a miles de artistas (poetas, músicos, pintores...) y que dieron lugar a obras maravillosas de las que todos disfrutaron en su época, disfrutamos nosotros ahora y disfrutarán las generaciones venideras. ¿Qué hay de ese “Locus amoenus” repetido hasta la saciedad? De no ser por la naturaleza no existiría la escritura descriptiva, ni los paisajistas, ni infinidad de artistas que bebieron de sus fuentes y se tostaron con su hermosura.
Espero que comprenda ahora, querido lector, la importancia de nuestra Madre Naturaleza y que, si ella desaparece, vamos todos detrás. Interesante, ¿no?
Supongo que en este momento lo que usted piensa es que le voy a decir es las típicas frases de “No contamines”, “Cuida a los animales”..., y todo por el bien del planeta en sí y de la propia raza humana. Podría hacerlo, eso por descontado, porque es lo correcto y lo que hay que hacer. Pero voy a ser un poco egoísta y, como amante del arte que me considero, voy a pedirle que intente comprender que, si no cuidamos la naturaleza, el arte del mañana se verá gravemente amenazado. Hagámoslo por los futuros poetas, arquitectos, pintores, que pondrán sus ojos en lo que nosotros les dejemos ver y se les aparecerá la misma musa que enamoró a los de generaciones pasadas. Por favor, no les privemos de contemplar la belleza suprema de nuestro mundo.
Empecemos con la siguiente pregunta: ¿Qué hubiera sido del hombre sin la naturaleza?... Difícil de contestar, ¿verdad? ¿Ahora intuye por dónde voy? Si no conoce la respuesta o no la quiere admitir, yo se la daré: Nada. Absolutamente nada.
El hombre en sí mismo es naturaleza y si esta no hubiera existido, nosotros tampoco. Gracias a un hecho extraordinario (llámelo Dios, si quiere) en este planeta, al que creo que toda la raza humana considera “su hogar”, se dieron las características necesarias para que, no sólo apareciera el hombre, sino un sinfín de vidas iguales o incluso más importantes que las nuestras (Exacto, no somos el ombligo del mundo) y sin las cuales nosotros ni siquiera tendríamos la oportunidad de respirar.
Sí, la naturaleza nos dio la vida en un principio y, si esto le parece todavía insuficiente, piense en todo lo que nos ha dado después. Y por favor, no sea materialista y piense solo en capital natural. Piense en el arte, por ejemplo: la literatura, la pintura, escultura y arquitectura...; piense en esos paisajes bellos, con toda su perfección, que inspiraron en su momento a miles de artistas (poetas, músicos, pintores...) y que dieron lugar a obras maravillosas de las que todos disfrutaron en su época, disfrutamos nosotros ahora y disfrutarán las generaciones venideras. ¿Qué hay de ese “Locus amoenus” repetido hasta la saciedad? De no ser por la naturaleza no existiría la escritura descriptiva, ni los paisajistas, ni infinidad de artistas que bebieron de sus fuentes y se tostaron con su hermosura.
Espero que comprenda ahora, querido lector, la importancia de nuestra Madre Naturaleza y que, si ella desaparece, vamos todos detrás. Interesante, ¿no?
Supongo que en este momento lo que usted piensa es que le voy a decir es las típicas frases de “No contamines”, “Cuida a los animales”..., y todo por el bien del planeta en sí y de la propia raza humana. Podría hacerlo, eso por descontado, porque es lo correcto y lo que hay que hacer. Pero voy a ser un poco egoísta y, como amante del arte que me considero, voy a pedirle que intente comprender que, si no cuidamos la naturaleza, el arte del mañana se verá gravemente amenazado. Hagámoslo por los futuros poetas, arquitectos, pintores, que pondrán sus ojos en lo que nosotros les dejemos ver y se les aparecerá la misma musa que enamoró a los de generaciones pasadas. Por favor, no les privemos de contemplar la belleza suprema de nuestro mundo.
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